segunda-feira, 13 de agosto de 2012

4A DECLARACION DE LA SELVA LACANDONA


4ª DECLARACIÓN DE LA SELVA LACANDONA
HOY DECIMOS: ¡AQUÍ ESTAMOS! ¡SOMOS LA DIGNIDAD REBELDE,
EL CORAZÓN OLVIDADO DE LA PATRIA



"Todos aquellos pueblos, todos esos que trabajan la tierra, a los que
nosotros invitamos que se reunan a nuestro lado y nosotros daremos la vida
a una sola lucha, para que nosotros andemos con ayuda de vosotros.
Que sigamos luchando y no descansemos y propiedad nuestra sera la
tierra, propiedad de gentes, la que fue de nuestros abuelitos, y que dedos
de patas de piedra que machacan nos ha arrebatado, a la sombra de
aquellos que han pasado, que mucho mandan: que nosotros juntos
pongamos en alto, con la mano en sitio elevado y con la fuerza de nuestro
corazon, ese hermoso que se toma para ser visto, se dice estandarte de
nuestra dignidad y nuestra libertad de nosotros trabajadores de la tierra; que
sigamos luchando y venzamos a aquellos que de nuevo se han
encumbrado, de los que ayudan a los que han quitado tierra a otros, de los
que para si gran dinero hacen con el trabajo de los que son como nosotros,
y de aquellos burladores en las haciendas, ese es nuestro deber de honra,
si nosotros queremos que nos llamen hombres de buena vida, y bien en
verdad buenos habitantes del pueblo.
Ahora pues, de algun modo, mas que nunca, se necesita que todos
andemos unidos, con todo nuestro corazon, y con todo nuestro empeno, en
ese gran trabajo de la unificacion maravillosa, bien verdadera, de aquellos
que empezaron la lucha, que guardan en su corazon puros esos principios y
no pierden la fe de la vida buena.
Nosotros rogamos a aquel a cuya mano se acerque este manifiesto que lo
haga pasar a todos los hombres de esos pueblos.
"REFORMA, LIBERTAD, JUSTICIA Y LEY”.
El General en Jefe del Ejército Libertador del Sur: Emiliano Zapata.
(Manifiesto zapatista en náhuatl).


AL PUEBLO DE MÉXICO:
A LOS PUEBLOS Y GOBIERNOS DEL MUNDO:
HERMANOS:

No morirá la flor de la palabra. Podrá morir el rostro oculto de quien la
nombra hoy, pero la palabra que vino desde el fondo de la historia y de la
tierra ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder.
Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos en ella. Pero la
luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche,
para quienes se niega el día, para quienes es regalo la muerte, para
quienes está prohibida la vida. Para todos la luz. Para todos todo. Para
nosotros el dolor y la angustia, para nosotros la alegre rebeldía, para
nosotros el futuro negado, para nosotros la dignidad insurrecta. Para
nosotros nada.
Nuestra lucha es por hacernos escuchar, y el mal gobierno grita soberbia y
tapa con cañones sus oídos.
Nuestra lucha es por el hambre, y el mal gobierno regala plomo y papel a
los estómagos de nuestros hijos.
Nuestra lucha es por un techo digno, y el mal gobierno destruye nuestra
casa y nuestra historia.
Nuestra lucha es por el saber, y el mal gobierno reparte ignorancia y
desprecio.
Nuestra lucha es por la tierra, y el mal gobierno ofrece cementerios.

Nuestra lucha es por un trabajo justo y digno, y el mal gobierno compra y
vende cuerpos y vergüenzas.
Nuestra lucha es por la vida, y el mal gobierno oferta muerte como futuro.
Nuestra lucha es por el respeto a nuestro derecho a gobernar y
gobernarnos, y el mal gobierno impone a los más la ley de los menos.
Nuestra lucha es por la libertad para el pensamiento y el caminar, y el mal
gobierno pone cárceles y tumbas.
Nuestra lucha es por la justicia, y el mal gobierno se llena de criminales y
asesinos.
Nuestra lucha es por la historia, y el mal gobierno propone olvido.
Nuestra lucha es por la Patria, y el mal gobierno sueña con la bandera y la
lengua extranjeras.
Nuestra lucha es por la paz, y el mal gobierno anuncia guerra y destrucción.
Techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia, democracia,
libertad, justicia y paz. Estas fueron nuestras banderas en la madrugada de
1994. Estas fueron nuestras demandas en la larga noche de los 500 años.
Estas son, hoy, nuestras exigencias.
Nuestra sangre y la palabra nuestra encendieron un fuego pequeñito en la
montaña y lo caminamos rumbo a la casa del poder y del dinero. Hermanos
y hermanas de otras razas y otras lenguas, de otro color y mismo corazón,
protegieron nuestra luz y en ella bebieron sus respectivos fuegos.
Vino el poderoso a apagarnos con su fuerte soplido, pero nuestra luz se
creció en otras luces. Sueña el rico con apagar la luz primera. Es inútil, hay
ya muchas luces y todas son primeras.
Quiere el soberbio apagar una rebeldía que su ignorancia ubica en el
amanecer de 1994. Pero la rebeldía que hoy tiene rostro moreno y lengua
verdadera, no se nació ahora. Antes habló con otras lenguas y en otras
tierras. En muchas montañas y muchas historias ha caminado la rebeldía
contra la injusticia. Ha hablado ya en lengua náhuatl, paipai, kiliwa, cúcapa,
cochimi, kumiai, yuma, seri, chontal, chinanteco, pame, chichimeca, otomí,
mazahua, matlazinca, ocuilteco, zapoteco, solteco, chatino, papabuco,
mixteco, cuicateco, triqui, amuzgo, mazateco, chocho, izcateco, huave,
tlapaneco, totonaca, tepehua, popoluca, mixe, zoque, huasteco, lacandón,
maya, chol, tzeltal, tzotzil, tojolabal, mame, teco, ixil, aguacateco,
motocintleco, chicomucelteco, kanjobal, jacalteco, quiché, cakchiquel,
ketchi, pima, tepehuán, tarahumara, mayo, yaqui, cahíta, ópata, cora,
huichol, purépecha y kikapú. Habló y habla la castilla. La rebeldía no es
cosa de lengua, es cosa de dignidad y de ser humanos.
Por trabajar nos matan, por vivir nos matan. No hay lugar para nosotros en
el mundo del poder. Por luchar nos matarán, pero así nos haremos un
mundo donde nos quepamos todos y todos nos vivamos sin muerte en la
palabra. Nos quieren quitar la tierra para que ya no tenga suelo nuestro
paso. Nos quieren quitar la historia para que en el olvido se muera nuestra
palabra. No nos quieren indios. Muertos nos quieren.
Para el poderoso nuestro silencio fue su deseo. Callando nos moríamos, sin
palabra no existíamos. Luchamos para hablar contra el olvido, contra la
muerte, por la memoria y por la vida. Luchamos por el miedo a morir la
muerte del olvido.
Hablando en su corazón indio, la Patria sigue digna y con memoria.
I
HERMANOS:
El día 1o. de enero de 1995, después de romper el cerco militar con el que
el mal gobierno pretendía sumirnos en el olvido y rendirnos, llamamos a las
distintas fuerzas y ciudadanos a construir un amplio frente opositor que
uniera las voluntades democráticas en contra del sistema de partido de
Estado: el Movimiento para la Liberación Nacional. Aunque al inicio este
esfuerzo de unidad opositora encontró no pocos problemas, siguió adelante
en los pensamientos de los hombres y mujeres que no se conforman con
ver su Patria entregada a las decisiones del poder y el dinero extranjeros. El
amplio frente opositor, después de seguir una ruta llena de dificultades,
incomprensiones y retrocesos, está por concretar sus primeros
planteamientos y acuerdos de acción conjunta. El largo proceso de
maduración de este esfuerzo organizativo habrá de hacerse pleno en el año
que inicia. Nosotros los zapatistas saludamos el nacimiento del Movimiento
para la Liberación Nacional y deseamos que entre quienes formen parte de
él exista siempre el afán de unidad y el respeto a las diferencias.
Iniciado el diálogo con el supremo gobierno, el compromiso del EZLN en la
búsqueda de una solución política a la guerra iniciada en 1994 se vio
traicionado. Fingiendo voluntad de diálogo, el mal gobierno optó
cobardemente por la solución militar y, con argumentos torpes y estúpidos,
desató una gran persecución policíaca y militar que tenía como objetivo
supremo el asesinato de la dirigencia del EZLN. Las fuerzas armadas
rebeldes del EZLN resistieron con serenidad el golpe de decenas de miles
de soldados que, con asesoría extranjera y toda la moderna maquinaria de
muerte que poseen, pretendió ahogar el grito de dignidad que salía desde
las montañas del Sureste Mexicano. Un repliegue ordenado permitió a las

fuerzas zapatistas conservar su poder militar, su autoridad moral, su fuerza
política y la razón histórica que es su principal arma en contra del crimen
hecho gobierno. Las grandes movilizaciones de la sociedad civil nacional e
internacional pararon la ofensiva traidora y obligaron al gobierno a insistir en
la vía del diálogo y la negociación. Decenas de civiles inocentes fueron
tomados presos por el mal gobierno y todavía permanecen en las cárceles
en calidad de rehenes de los terroristas que nos gobiernan. Las fuerzas
federales no tuvieron más victoria militar que la destrucción de una
biblioteca, un salón de actos culturales, una pista de baile y el saqueo de las
pocas pertenencias de los indígenas de la selva Lacandona. El intento de
asesinato fue cubierto por la mentira gubernamental con la mascarada de la
"recuperación de la soberanía nacional''.
Olvidando el artículo 39 de la Constitución que juró cumplir el 1o. de
diciembre de 1994, el supremo gobierno redujo al Ejército Federal Mexicano
a la categoría de ejército de ocupación, le asignó la tarea de salvaguarda
del crimen organizado hecho gobierno, y quiso enfrentarlo a sus hermanos
mexicanos.
Mientras tanto, la verdadera pérdida de la soberanía nacional se concretaba
en los pactos secretos y públicos del gabinete económico con los dueños de
los dineros y los gobiernos extranjeros. Hoy, mientras decenas de miles de
soldados federales agreden y hostigan a un pueblo armado de fusiles de
palo y palabra digna, los altos gobernantes terminan de vender las riquezas
de la gran nación mexicana y acaban de destruir lo poco que aún queda en
pie.
Apenas iniciado el diálogo al que lo obligó la sociedad civil nacional e
internacional, la delegación gubernamental tuvo oportunidad de mostrar
claramente sus verdaderas intenciones en la negociación de la paz. Los
neo-conquistadores de los indígenas que encabezan el equipo negociador
del gobierno se distinguen por una actitud prepotente, soberbia, racista y
humillante que llevó de fracaso en fracaso las distintas reuniones del
Diálogo de San Andrés. Apostando al cansancio y al desgaste de los
zapatistas, la delegación gubernamental puso todo su empeño en conseguir
la ruptura del diálogo, confiada en que tendría así argumentos para recurrir
a la fuerza y así conseguir lo que por razón le era imposible.
Viendo que el gobierno rehuía un enfoque serio del conflicto nacional que
representaba la guerra, el EZLN tomó una iniciativa de paz que destrabara
el diálogo y la negociación. Llamando a la sociedad civil a un diálogo
nacional e internacional en la búsqueda de una paz nueva, el EZLN
convocó a la Consulta por la Paz y la Democracia para escuchar el
pensamiento nacional e internacional sobre sus demandas y su futuro.
Con la entusiasta participación de los miembros de la Convención Nacional
Democrática, la entrega desinteresada de miles de ciudadanos sin
organización pero con deseos democráticos, la movilización de los comités
de solidaridad internacionales y los grupos de jóvenes, y la irreprochable
ayuda de los hermanos y hermanas de Alianza Cívica Nacional, durante los
meses de agosto y septiembre de 1995 se llevó a cabo un ejercicio
ciudadano que no tiene precedente en la historia mundial: una sociedad civil
y pacífica dialogando con un grupo armado y clandestino. Más de un millón
300 mil diálogos se realizaron para hacer verdad este encuentro de
voluntades democráticas. Como resultado de esta consulta, la legitimidad
de las demandas zapatistas fue ratificada, se dio un nuevo impulso al
amplio frente opositor que se encontraba estancado y se expresó
claramente el deseo de ver a los zapatistas participando en la vida política
civil del país. La gran participación de la sociedad civil internacional llamó la
atención sobre la necesidad de construir los espacios de encuentro entre las
voluntades de cambio democrático que existen en los distintos países. El
EZLN tomó con seriedad los resultados de este diálogo nacional e
internacional e inició los trabajos políticos y organizativos para caminar de
acuerdo con esas señales.


Tres nuevas iniciativas fueron lanzadas por los zapatistas como respuesta
al éxito de la Consulta por la Paz y la Democracia. Una iniciativa para el
ámbito internacional llamó a realizar un encuentro intercontinental en contra
del neoliberalismo. Dos iniciativas son de carácter nacional: la formación de
comités civiles de diálogo como base de discusión de los principales
problemas nacionales y germen de una nueva fuerza política no partidaria; y
la construcción de nuevos Aguascalientes como lugares de encuentro entre
la sociedad civil y el zapatismo.
Tres meses después de estas tres iniciativas está por concretarse la
convocatoria para el encuentro intercontinental por la humanidad y contra el
neoliberalismo, más de 200 comités civiles de diálogo se han formado en
toda la República Mexicana y, el día de hoy, se inauguran cinco nuevos
Aguascalientes: uno en la comunidad de La Garrucha, otro en Oventik, uno
más en Morelia, otro en La Realidad, y el último y primero en el corazón de
todos los hombres y mujeres honestos que hay en el mundo.

En medio de amenazas y penurias, las comunidades indígenas zapatistas y
la sociedad civil lograron levantar estos centros de resistencia civil y pacífica
que serán lugar de resguardo de la cultura mexicana y mundial.
El Nuevo Diálogo Nacional tuvo una primera prueba con motivo de la mesa
1 del Diálogo de San Andrés. Mientras el gobierno descubría su ignorancia
respecto de los habitantes originales de estas tierras, los asesores e
invitados del EZLN echaron a andar un diálogo tan rico y nuevo que rebasó
inmediatamente la estrechez de la mesa de San Andrés y se ubicó en su
verdadero lugar: la nación. Los indígenas mexicanos, los siempre obligados
a escuchar, a obedecer, a aceptar, a resignarse, tomaron la palabra y
hablaron la sabiduría que anda en sus pasos. La imagen del indio ignorante,
pusilánime y ridículo, la imagen que el poder había decretado para consumo
nacional, se hizo pedazos y el orgullo y la dignidad indígenas volvieron a la
historia para tomar el lugar que les corresponde: el de ciudadanos
completos y cabales.
Independientemente de lo que resulte de la primera negociación de
acuerdos en San Andrés, el diálogo iniciado por las distintas etnias y sus
representantes seguirá adelante ahora en el Foro Nacional Indígena, y
tendrá su ritmo y los alcances que los propios indígenas acuerden y
decidan. En el escenario político nacional el redescubrimiento de la
criminalidad salinista volvió a sacudir el sistema de partido de Estado. Los
apologistas de las contrarreformas salinistas sufrieron amnesia y ahora son
los más entusiastas perseguidores de aquel bajo cuya sombra se
enriquecieron. El Partido Acción Nacional, el más fiel aliado de Carlos
Salinas de Gortari, empezó a mostrar sus posibilidades reales de relevar al
Partido Revolucionario Institucional en la cumbre del poder político y a
enseñar su vocación represiva, intolerante y reaccionaria. Quienes ven con
esperanza el ascenso del neopanismo olvidan que el relevo de una
dictadura no significa democracia, y aplauden la nueva inquisición que, con
careta democrática, habrá de sancionar con golpes y moralina los últimos
estertores de un país que fue asombro mundial y hoy es referencia de
crónicas policíacas y escándalos. Las constantes en el ejercicio de gobierno
fueron la represión y la impunidad; las masacres de indígenas en Guerrero,
Oaxaca y la Huasteca ratifican la política gubernamental frente a los
indígenas; el autoritarismo en la UNAM frente al movimiento de los CCH
demuestra la ruta de corrupción que va de la academia a la política; la
detención de dirigentes de El Barzón es una muestra más de la traición
como método de diálogo; las bestialidades del regente Espinosa ensayan el
fascismo callejero en la ciudad de México; las reformas a la Ley del Seguro
Social reiteran la democratización de la miseria y el apoyo a la banca
privatizada asegura la vocación de unidad entre poder y dinero; los
crímenes políticos son irresolubles porque provienen de quien dice
perseguirlos; la crisis económica hace más insultante la corrupción en las
esferas gubernamentales. Gobierno y crimen, hoy, son sinónimos y
equivalentes.
Mientras la verdadera oposición se afana en encontrar el centro en una
nación moribunda, amplias capas de la población refuerzan su escepticismo
frente a los partidos políticos y buscan, sin encontrarla todavía, una opción
de quehacer político nuevo, una organización política de nuevo tipo.
Como una estrella, la heroica y digna resistencia de las comunidades
indígenas zapatistas iluminó el año de 1995 y escribió una hermosa lección
en la historia mexicana. En Tepoztlán, en los trabajadores de Sutaur-100,
en El Barzón, por mencionar algunos lugares y movimientos, la resistencia
popular encontró dignos representantes.
En resumen, el año de 1995 se caracterizó por la definición de dos
proyectos de nación completamente distintos y contradictorios.
Por un lado el proyecto de país que tiene el poder, un proyecto que implica
la destrucción total de la nación mexicana; la negación de su historia; la
entrega de su soberanía; la traición y el crimen como valores supremos; la
hipocresía y el engaño como método de gobierno; la desestabilización y la
inseguridad como programa nacional, y la represión y la intolerancia como
plan de desarrollo. Este proyecto encuentra en el PRI su cara criminal y en
el PAN su mascarada democrática. Por el otro lado, el proyecto de la
transición a la democracia, no una transición pactada con el poder que
simule un cambio para que todo siga igual, sino la transición a la
democracia como el proyecto de reconstrucción del país; la defensa de la
soberanía nacional; la justicia y la esperanza como anhelos; la verdad y el
mandar obedeciendo como guía de jefatura; la estabilidad y la seguridad
que dan la democracia y la libertad; el diálogo, la tolerancia y la inclusión
como nueva forma de hacer política.
Este proyecto está por hacerse y corresponderá, no a una fuerza política
hegemónica o a la genialidad de un individuo, sino a un amplio movimiento
opositor que recoja los sentimientos de la nación. Estamos en medio de una
gran guerra que ha sacudido al México de finales del siglo XX. La guerra
entre quienes pretenden la perpetuación de un régimen social, cultural y
político que equivale al delito de traición a la patria, y los que luchan por un
cambio democrático, libre y justo. La guerra zapatista es sólo una parte de
esa gran guerra que es la lucha entre la memoria que aspira a futuro y el
olvido con vocación extranjera.
Una nueva sociedad plural, tolerante, incluyente, democrática, justa y libre
sólo es posible, hoy, en una patria nueva. No será el poder el constructor. El
poder hoy es sólo el agente de ventas de los escombros de un país
destruido por los verdaderos subversivos y desestabilizadores: los
gobernantes.
Los proyectos de oposición independiente tenemos una carencia que, hoy,
se hace más decisiva: nos oponemos a un proyecto de país que implica su
destrucción, pero carecemos de una propuesta de nueva nación, una
propuesta de reconstrucción. Parte, y no el todo ni su vanguardia, ha sido y
es el EZLN en el esfuerzo por la transición a la democracia. A pesar de las
persecuciones y amenazas, por encima de los engaños y las mentiras,
legítimo y consecuente, el EZLN sigue adelante en su lucha por la
democracia, la libertad y la justicia para todos los mexicanos.
Hoy, la lucha por la democracia, la libertad y la justicia en México es un
lucha por la liberación nacional.
II
Hoy, con el corazón de Emiliano Zapata y habiendo escuchado la voz de
nuestros hermanos todos, llamamos al pueblo de México a participar en una
nueva etapa de la lucha por la liberación nacional y la construcción de una
patria nueva, a través de esta…
CUARTA DECLARACIÓN DE LA SELVA LACANDONA
en la que llamamos a todos los hombres y mujeres honestos a participar en
la nueva fuerza política nacional que hoy nace:
el FRENTE ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL
organización civil y pacífica, independiente y democrática, mexicana y
nacional, que lucha por la democracia, la libertad y la justicia en México. El
Frente Zapatista de Liberación Nacional nace hoy e invitamos para que
participen en él a los obreros de la República, a los trabajadores del campo
y de la ciudad, a los indígenas, a los colonos, a los maestros y estudiantes,
a las mujeres mexicanas, a los jóvenes de todo el país, a los artistas e
intelectuales honestos, a los religiosos consecuentes, a todos los
ciudadanos mexicanos que queremos no el poder sino la democracia, la
libertad y la justicia para nosotros y nuestros hijos.
Invitamos a la sociedad civil nacional, a los sin partido, al movimiento social
y ciudadano, a todos los mexicanos a construir una nueva fuerza política.
Una nueva fuerza política que sea nacional. Una nueva fuerza política con
base en el EZLN.
Una nueva fuerza política que forme parte de un amplio movimiento
opositor, el Movimiento para la Liberación Nacional, como lugar de acción
política ciudadana donde confluyen otras fuerzas políticas de oposición
independiente, espacio de encuentro de voluntades y coordinador de
acciones unitarias.
Una fuerza política cuyos integrantes no desempeñen ni aspiren a
desempeñar cargos de elección popular o puestos gubernamentales en
cualquiera de sus niveles. Una fuerza política que no aspire a la toma del
poder. Una fuerza que no sea un partido político.
Una fuerza política que pueda organizar las demandas y propuestas de los
ciudadanos para que el que mande, mande obedeciendo. Una fuerza
política que pueda organizar la solución de los problemas colectivos aún sin
la intervención de los partidos políticos y del gobierno. No necesitamos pedir
permiso para ser libres. La función de gobierno es prerrogativa de la
sociedad y es su derecho ejercer esa función. Una fuerza política que luche
en contra de la concentración de la riqueza en pocas manos y en contra de
la centralización del poder. Una fuerza política cuyos integrantes no tengan
más privilegio que la satisfacción del deber cumplido.
Una fuerza política con organización local, estatal y regional que crezca
desde la base, desde su sustento social. Una fuerza política nacida de los
comités civiles de diálogo.
Una fuerza política que se llama Frente porque trata de incorporar esfuerzos
organizativos no partidistas, tiene muchos niveles de participación y muchas
formas de lucha.
Una fuerza política que se llama Zapatista porque nace con la esperanza y
el corazón indígena que, junto al EZLN, volvieron a bajar de las montañas
mexicanas.
Una fuerza política que se llama De Liberación Nacional porque su lucha es
por la libertad de todos los mexicanos y en todo el país.
Una fuerza política con un programa de lucha de 13 puntos, los de la
Primera Declaracion de la Selva Lacandona enriquecidos a lo largo de dos
años de insurgencia. Una fuerza política que luche contra el sistema de
partido de Estado. Una fuerza política que luche por la democracia en todo y
no sólo en lo electoral. Una fuerza política que luche por un nuevo
constituyente y una nueva Constitución. Una fuerza política que luche
porque en todas partes haya justicia, libertad y democracia. Una fuerza

política que no luche por la toma del poder político sino por la democracia
de que el que mande, mande obedeciendo.
Llamamos a todos los hombres y mujeres de México, a los indígenas y a los
no indígenas, a todas las razas que forman la nación; a quienes estén de
acuerdo en luchar por techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación,
información, cultura, independencia, democracia, justicia, libertad y paz; a
quienes entienden que el sistema de partido de Estado es el principal
obstáculo para el tránsito a la democracia en México; a quienes saben que
democracia no quiere decir alternancia del poder sino gobierno del pueblo,
para el pueblo y por el pueblo; a quienes estén de acuerdo con que se haga
una nueva Carta Magna que incorpore las principales demandas del pueblo
mexicano y las garantías de que se cumpla el artículo 39 mediante las
figuras de plebiscito y referéndum; a quienes no aspiran o pretenden ejercer
cargos públicos o puestos de elección popular; a quienes tienen el corazón,
la voluntad y el pensamiento en el lado izquierdo del pecho; a quienes
quieren dejar de ser espectadores y están dispuestos a no tener ni pago ni
privilegio alguno como no sea el participar en la reconstrucción nacional; a
quienes quieren construir algo nuevo y bueno, para que formen el Frente
Zapatista de Liberación Nacional.
Aquellos ciudadanos sin partido, aquellas organizaciones sociales y
políticas, aquellos comités civiles de diálogo, movimientos y grupos, todos
los que no aspiren a la toma del poder y que suscriban esta Cuarta
Declaracion de la Selva Lacandona se comprometen a participar en el
diálogo para acordar la estructura orgánica, el plan de acción y la
declaración de principios del Frente Zapatista de Liberación Nacional.
Con la unidad organizada de los zapatistas civiles y los combatientes
zapatistas en el Frente Zapatista de Liberación Nacional, la lucha iniciada el
1o. de enero de 1994 entrará en una nueva etapa. El EZLN no desaparece,
pero su esfuerzo más importante irá por la lucha política. En su tiempo y
condiciones, el EZLN participará directamente en la formación del Frente
Zapatista de Liberación Nacional.
Hoy, 1o. de enero de 1996, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional
firma esta Cuarta Declaracion de la Selva Lacandona. Invitamos al pueblo
de México a que lo suscriba.
III
HERMANOS:
Muchas palabras se caminan en el mundo. Muchos mundos se hacen.
Muchos mundos nos hacen. Hay palabras y mundos que son mentiras e
injusticias. Hay palabras y mundos que son verdades y verdaderos.
Nosotros hacemos mundos verdaderos. Nosotros somos hechos por
palabras verdaderas.
En el mundo del poderoso no caben más que los grandes y sus servidores.
En el mundo que queremos nosotros caben todos.
El mundo que queremos es uno donde quepan muchos mundos. La Patria
que construimos es una donde quepan todos los pueblos y sus lenguas, que
todos los pasos la caminen, que todos la rían, que la amanezcan todos.
Hablamos la unidad incluso cuando callamos. Bajito y lloviendo nos
hablamos las palabras que encuentran la unidad que nos abraza en la
historia y para desechar el olvido que nos enfrenta y destruye.
Nuestra palabra, nuestro canto y nuestro grito, es para que ya no mueran
más los muertos. Para que vivan luchamos, para que vivan cantamos.
Vive la palabra. Vive el Ya basta! Vive la noche que se hace mañana. Vive
nuestro digno caminar junto a los todos que lloran. Para destruir el reloj de
muerte del poderoso luchamos. Para un nuevo tiempo de vida luchamos.
La flor de la palabra no muere, aunque en silencio caminen nuestros pasos.
En silencio se siembra la palabra. Para que florezca a gritos se calla. La
palabra se hace soldado para no morirse en el olvido. Para vivir se muere la
palabra, sembrada para siempre en el vientre del mundo. Naciendo y
viviendo nos morimos. Siempre viviremos. Al olvido sólo regresarán quienes
rinden su historia.
Aquí estamos. No nos rendimos. Zapata vive y, a pesar de todo, la lucha
sigue.
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Comite Clandestino Revolucionario Indigena-Comandancia General del
Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional.
México, enero de 1996

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