4ª
DECLARACIÓN DE LA
SELVA LACANDONA
HOY
DECIMOS: ¡AQUÍ ESTAMOS! ¡SOMOS LA DIGNIDAD REBELDE ,
EL
CORAZÓN OLVIDADO DE LA PATRIA
"Todos
aquellos pueblos, todos esos que trabajan la tierra, a los que
nosotros
invitamos que se reunan a nuestro lado y nosotros daremos la vida
a una sola
lucha, para que nosotros andemos con ayuda de vosotros.
Que sigamos
luchando y no descansemos y propiedad nuestra sera la
tierra,
propiedad de gentes, la que fue de nuestros abuelitos, y que dedos
de patas de
piedra que machacan nos ha arrebatado, a la sombra de
aquellos que
han pasado, que mucho mandan: que nosotros juntos
pongamos en
alto, con la mano en sitio elevado y con la fuerza de nuestro
corazon, ese
hermoso que se toma para ser visto, se dice estandarte de
nuestra dignidad
y nuestra libertad de nosotros trabajadores de la tierra; que
sigamos
luchando y venzamos a aquellos que de nuevo se han
encumbrado,
de los que ayudan a los que han quitado tierra a otros, de los
que para si
gran dinero hacen con el trabajo de los que son como nosotros,
y de aquellos
burladores en las haciendas, ese es nuestro deber de honra,
si nosotros
queremos que nos llamen hombres de buena vida, y bien en
verdad buenos
habitantes del pueblo.
Ahora pues,
de algun modo, mas que nunca, se necesita que todos
andemos
unidos, con todo nuestro corazon, y con todo nuestro empeno, en
ese gran
trabajo de la unificacion maravillosa, bien verdadera, de aquellos
que empezaron
la lucha, que guardan en su corazon puros esos principios y
no pierden la
fe de la vida buena.
Nosotros
rogamos a aquel a cuya mano se acerque este manifiesto que lo
haga pasar a
todos los hombres de esos pueblos.
"REFORMA,
LIBERTAD, JUSTICIA Y LEY”.
El General en
Jefe del Ejército Libertador del Sur: Emiliano Zapata.
(Manifiesto zapatista en
náhuatl).
AL PUEBLO
DE MÉXICO:
A LOS
PUEBLOS Y GOBIERNOS DEL MUNDO:
HERMANOS:
No morirá la flor de la
palabra. Podrá morir el rostro oculto de quien la
nombra hoy, pero la
palabra que vino desde el fondo de la historia y de la
tierra ya no podrá ser arrancada
por la soberbia del poder.
Nosotros nacimos de la
noche. En ella vivimos. Moriremos en ella. Pero la
luz será mañana para
los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche,
para quienes se niega
el día, para quienes es regalo la muerte, para
quienes está prohibida
la vida. Para todos la luz. Para todos todo. Para
nosotros el dolor y la
angustia, para nosotros la alegre rebeldía, para
nosotros el futuro
negado, para nosotros la dignidad insurrecta. Para
nosotros nada.
Nuestra lucha es por
hacernos escuchar, y el mal gobierno grita soberbia y
tapa con cañones sus
oídos.
Nuestra lucha es por el
hambre, y el mal gobierno regala plomo y papel a
los estómagos de
nuestros hijos.
Nuestra lucha es por un
techo digno, y el mal gobierno destruye nuestra
casa y nuestra
historia.
Nuestra lucha es por el
saber, y el mal gobierno reparte ignorancia y
desprecio.
Nuestra
lucha es por la tierra, y el mal gobierno ofrece cementerios.
Nuestra
lucha es por un trabajo justo y digno, y el mal gobierno compra y
vende
cuerpos y vergüenzas.
Nuestra
lucha es por la vida, y el mal gobierno oferta muerte como futuro.
Nuestra
lucha es por el respeto a nuestro derecho a gobernar y
gobernarnos,
y el mal gobierno impone a los más la ley de los menos.
Nuestra
lucha es por la libertad para el pensamiento y el caminar, y el mal
gobierno
pone cárceles y tumbas.
Nuestra
lucha es por la justicia, y el mal gobierno se llena de criminales y
asesinos.
Nuestra
lucha es por la historia, y el mal gobierno propone olvido.
Nuestra
lucha es por la Patria ,
y el mal gobierno sueña con la bandera y la
lengua
extranjeras.
Nuestra
lucha es por la paz, y el mal gobierno anuncia guerra y destrucción.
Techo,
tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia, democracia,
libertad,
justicia y paz. Estas fueron nuestras banderas en la madrugada de
1994.
Estas fueron nuestras demandas en la larga noche de los 500 años.
Estas
son, hoy, nuestras exigencias.
Nuestra
sangre y la palabra nuestra encendieron un fuego pequeñito en la
montaña
y lo caminamos rumbo a la casa del poder y del dinero. Hermanos
y
hermanas de otras razas y otras lenguas, de otro color y mismo corazón,
protegieron
nuestra luz y en ella bebieron sus respectivos fuegos.
Vino
el poderoso a apagarnos con su fuerte soplido, pero nuestra luz se
creció
en otras luces. Sueña el rico con apagar la luz primera. Es inútil, hay
ya
muchas luces y todas son primeras.
Quiere
el soberbio apagar una rebeldía que su ignorancia ubica en el
amanecer
de 1994. Pero la rebeldía que hoy tiene rostro moreno y lengua
verdadera,
no se nació ahora. Antes habló con otras lenguas y en otras
tierras.
En muchas montañas y muchas historias ha caminado la rebeldía
contra
la injusticia. Ha hablado ya en lengua náhuatl, paipai, kiliwa, cúcapa,
cochimi,
kumiai, yuma, seri, chontal, chinanteco, pame, chichimeca, otomí,
mazahua,
matlazinca, ocuilteco, zapoteco, solteco, chatino, papabuco,
mixteco,
cuicateco, triqui, amuzgo, mazateco, chocho, izcateco, huave,
tlapaneco,
totonaca, tepehua, popoluca, mixe, zoque, huasteco, lacandón,
maya,
chol, tzeltal, tzotzil, tojolabal, mame, teco, ixil, aguacateco,
motocintleco,
chicomucelteco, kanjobal, jacalteco, quiché, cakchiquel,
ketchi,
pima, tepehuán, tarahumara, mayo, yaqui, cahíta, ópata, cora,
huichol,
purépecha y kikapú. Habló y habla la castilla. La rebeldía no es
cosa
de lengua, es cosa de dignidad y de ser humanos.
Por
trabajar nos matan, por vivir nos matan. No hay lugar para nosotros en
el
mundo del poder. Por luchar nos matarán, pero así nos haremos un
mundo
donde nos quepamos todos y todos nos vivamos sin muerte en la
palabra.
Nos quieren quitar la tierra para que ya no tenga suelo nuestro
paso.
Nos quieren quitar la historia para que en el olvido se muera nuestra
palabra.
No nos quieren indios. Muertos nos quieren.
Para
el poderoso nuestro silencio fue su deseo. Callando nos moríamos, sin
palabra
no existíamos. Luchamos para hablar contra el olvido, contra la
muerte,
por la memoria y por la vida. Luchamos por el miedo a morir la
muerte
del olvido.
Hablando
en su corazón indio, la Patria
sigue digna y con memoria.
I
HERMANOS:
El
día 1o. de enero de 1995, después de romper el cerco militar con el que
el
mal gobierno pretendía sumirnos en el olvido y rendirnos, llamamos a las
distintas
fuerzas y ciudadanos a construir un amplio frente opositor que
uniera
las voluntades democráticas en contra del sistema de partido de
Estado:
el Movimiento para la
Liberación Nacional. Aunque al inicio este
esfuerzo
de unidad opositora encontró no pocos problemas, siguió adelante
en
los pensamientos de los hombres y mujeres que no se conforman con
ver
su Patria entregada a las decisiones del poder y el dinero extranjeros. El
amplio
frente opositor, después de seguir una ruta llena de dificultades,
incomprensiones
y retrocesos, está por concretar sus primeros
planteamientos
y acuerdos de acción conjunta. El largo proceso de
maduración
de este esfuerzo organizativo habrá de hacerse pleno en el año
que
inicia. Nosotros los zapatistas saludamos el nacimiento del Movimiento
para
la Liberación
Nacional y deseamos que entre quienes formen parte de
él
exista siempre el afán de unidad y el respeto a las diferencias.
Iniciado
el diálogo con el supremo gobierno, el compromiso del EZLN en la
búsqueda
de una solución política a la guerra iniciada en 1994 se vio
traicionado.
Fingiendo voluntad de diálogo, el mal gobierno optó
cobardemente
por la solución militar y, con argumentos torpes y estúpidos,
desató
una gran persecución policíaca y militar que tenía como objetivo
supremo
el asesinato de la dirigencia del EZLN. Las fuerzas armadas
rebeldes
del EZLN resistieron con serenidad el golpe de decenas de miles
de
soldados que, con asesoría extranjera y toda la moderna maquinaria de
muerte
que poseen, pretendió ahogar el grito de dignidad que salía desde
las montañas del Sureste Mexicano. Un
repliegue ordenado permitió a las
fuerzas
zapatistas conservar su poder militar, su autoridad moral, su fuerza
política
y la razón histórica que es su principal arma en contra del crimen
hecho
gobierno. Las grandes movilizaciones de la sociedad civil nacional e
internacional
pararon la ofensiva traidora y obligaron al gobierno a insistir en
la
vía del diálogo y la negociación. Decenas de civiles inocentes fueron
tomados
presos por el mal gobierno y todavía permanecen en las cárceles
en
calidad de rehenes de los terroristas que nos gobiernan. Las fuerzas
federales
no tuvieron más victoria militar que la destrucción de una
biblioteca,
un salón de actos culturales, una pista de baile y el saqueo de las
pocas
pertenencias de los indígenas de la selva Lacandona. El intento de
asesinato
fue cubierto por la mentira gubernamental con la mascarada de la
"recuperación
de la soberanía nacional''.
Olvidando
el artículo 39 de la
Constitución que juró cumplir el 1o. de
diciembre
de 1994, el supremo gobierno redujo al Ejército Federal Mexicano
a
la categoría de ejército de ocupación, le asignó la tarea de salvaguarda
del
crimen organizado hecho gobierno, y quiso enfrentarlo a sus hermanos
mexicanos.
Mientras
tanto, la verdadera pérdida de la soberanía nacional se concretaba
en
los pactos secretos y públicos del gabinete económico con los dueños de
los
dineros y los gobiernos extranjeros. Hoy, mientras decenas de miles de
soldados
federales agreden y hostigan a un pueblo armado de fusiles de
palo
y palabra digna, los altos gobernantes terminan de vender las riquezas
de
la gran nación mexicana y acaban de destruir lo poco que aún queda en
pie.
Apenas
iniciado el diálogo al que lo obligó la sociedad civil nacional e
internacional,
la delegación gubernamental tuvo oportunidad de mostrar
claramente
sus verdaderas intenciones en la negociación de la paz. Los
neo-conquistadores
de los indígenas que encabezan el equipo negociador
del
gobierno se distinguen por una actitud prepotente, soberbia, racista y
humillante
que llevó de fracaso en fracaso las distintas reuniones del
Diálogo
de San Andrés. Apostando al cansancio y al desgaste de los
zapatistas,
la delegación gubernamental puso todo su empeño en conseguir
la
ruptura del diálogo, confiada en que tendría así argumentos para recurrir
a
la fuerza y así conseguir lo que por razón le era imposible.
Viendo
que el gobierno rehuía un enfoque serio del conflicto nacional que
representaba
la guerra, el EZLN tomó una iniciativa de paz que destrabara
el
diálogo y la negociación. Llamando a la sociedad civil a un diálogo
nacional
e internacional en la búsqueda de una paz nueva, el EZLN
convocó
a la Consulta
por la Paz y la Democracia para
escuchar el
pensamiento
nacional e internacional sobre sus demandas y su futuro.
Con
la entusiasta participación de los miembros de la Convención Nacional
Democrática,
la entrega desinteresada de miles de ciudadanos sin
organización
pero con deseos democráticos, la movilización de los comités
de
solidaridad internacionales y los grupos de jóvenes, y la irreprochable
ayuda
de los hermanos y hermanas de Alianza Cívica Nacional, durante los
meses
de agosto y septiembre de 1995 se llevó a cabo un ejercicio
ciudadano
que no tiene precedente en la historia mundial: una sociedad civil
y
pacífica dialogando con un grupo armado y clandestino. Más de un millón
300
mil diálogos se realizaron para hacer verdad este encuentro de
voluntades
democráticas. Como resultado de esta consulta, la legitimidad
de
las demandas zapatistas fue ratificada, se dio un nuevo impulso al
amplio
frente opositor que se encontraba estancado y se expresó
claramente
el deseo de ver a los zapatistas participando en la vida política
civil
del país. La gran participación de la sociedad civil internacional llamó la
atención
sobre la necesidad de construir los espacios de encuentro entre las
voluntades
de cambio democrático que existen en los distintos países. El
EZLN
tomó con seriedad los resultados de este diálogo nacional e
internacional
e inició los trabajos políticos y organizativos para caminar de
acuerdo
con esas señales.
Tres
nuevas iniciativas fueron lanzadas por los zapatistas como respuesta
al
éxito de la Consulta
por la Paz y la Democracia. Una
iniciativa para el
ámbito
internacional llamó a realizar un encuentro intercontinental en contra
del
neoliberalismo. Dos iniciativas son de carácter nacional: la formación de
comités
civiles de diálogo como base de discusión de los principales
problemas
nacionales y germen de una nueva fuerza política no partidaria; y
la
construcción de nuevos Aguascalientes como lugares de
encuentro entre
la
sociedad civil y el zapatismo.
Tres
meses después de estas tres iniciativas está por concretarse la
convocatoria
para el encuentro intercontinental por la humanidad y contra el
neoliberalismo,
más de 200 comités civiles de diálogo se han formado en
toda
la República
Mexicana y, el día de hoy, se inauguran cinco nuevos
Aguascalientes:
uno en la comunidad de La
Garrucha , otro en Oventik, uno
más
en Morelia, otro en La
Realidad , y el último y primero en el corazón de
todos los hombres y mujeres honestos que hay
en el mundo.
En
medio de amenazas y penurias, las comunidades indígenas zapatistas y
la
sociedad civil lograron levantar estos centros de resistencia civil y pacífica
que
serán lugar de resguardo de la cultura mexicana y mundial.
El
Nuevo Diálogo Nacional tuvo una primera prueba con motivo de la mesa
1
del Diálogo de San Andrés. Mientras el gobierno descubría su ignorancia
respecto
de los habitantes originales de estas tierras, los asesores e
invitados
del EZLN echaron a andar un diálogo tan rico y nuevo que rebasó
inmediatamente
la estrechez de la mesa de San Andrés y se ubicó en su
verdadero
lugar: la nación. Los indígenas mexicanos, los siempre obligados
a
escuchar, a obedecer, a aceptar, a resignarse, tomaron la palabra y
hablaron
la sabiduría que anda en sus pasos. La imagen del indio ignorante,
pusilánime
y ridículo, la imagen que el poder había decretado para consumo
nacional,
se hizo pedazos y el orgullo y la dignidad indígenas volvieron a la
historia
para tomar el lugar que les corresponde: el de ciudadanos
completos
y cabales.
Independientemente
de lo que resulte de la primera negociación de
acuerdos
en San Andrés, el diálogo iniciado por las distintas etnias y sus
representantes
seguirá adelante ahora en el Foro Nacional Indígena, y
tendrá
su ritmo y los alcances que los propios indígenas acuerden y
decidan.
En el escenario político nacional el redescubrimiento de la
criminalidad
salinista volvió a sacudir el sistema de partido de Estado. Los
apologistas
de las contrarreformas salinistas sufrieron amnesia y ahora son
los
más entusiastas perseguidores de aquel bajo cuya sombra se
enriquecieron.
El Partido Acción Nacional, el más fiel aliado de Carlos
Salinas
de Gortari, empezó a mostrar sus posibilidades reales de relevar al
Partido
Revolucionario Institucional en la cumbre del poder político y a
enseñar
su vocación represiva, intolerante y reaccionaria. Quienes ven con
esperanza
el ascenso del neopanismo olvidan que el relevo de una
dictadura
no significa democracia, y aplauden la nueva inquisición que, con
careta
democrática, habrá de sancionar con golpes y moralina los últimos
estertores
de un país que fue asombro mundial y hoy es referencia de
crónicas
policíacas y escándalos. Las constantes en el ejercicio de gobierno
fueron
la represión y la impunidad; las masacres de indígenas en Guerrero,
Oaxaca
y la Huasteca
ratifican la política gubernamental frente a los
indígenas;
el autoritarismo en la UNAM
frente al movimiento de los CCH
demuestra
la ruta de corrupción que va de la academia a la política; la
detención
de dirigentes de El Barzón es una muestra más de la traición
como
método de diálogo; las bestialidades del regente Espinosa ensayan el
fascismo
callejero en la ciudad de México; las reformas a la Ley del Seguro
Social
reiteran la democratización de la miseria y el apoyo a la banca
privatizada
asegura la vocación de unidad entre poder y dinero; los
crímenes
políticos son irresolubles porque provienen de quien dice
perseguirlos;
la crisis económica hace más insultante la corrupción en las
esferas
gubernamentales. Gobierno y crimen, hoy, son sinónimos y
equivalentes.
Mientras
la verdadera oposición se afana en encontrar el centro en una
nación
moribunda, amplias capas de la población refuerzan su escepticismo
frente
a los partidos políticos y buscan, sin encontrarla todavía, una opción
de
quehacer político nuevo, una organización política de nuevo tipo.
Como
una estrella, la heroica y digna resistencia de las comunidades
indígenas
zapatistas iluminó el año de 1995 y escribió una hermosa lección
en
la historia mexicana. En Tepoztlán, en los trabajadores de Sutaur-100,
en
El Barzón, por mencionar algunos lugares y movimientos, la resistencia
popular
encontró dignos representantes.
En
resumen, el año de 1995 se caracterizó por la definición de dos
proyectos
de nación completamente distintos y contradictorios.
Por
un lado el proyecto de país que tiene el poder, un proyecto que implica
la
destrucción total de la nación mexicana; la negación de su historia; la
entrega
de su soberanía; la traición y el crimen como valores supremos; la
hipocresía
y el engaño como método de gobierno; la desestabilización y la
inseguridad
como programa nacional, y la represión y la intolerancia como
plan
de desarrollo. Este proyecto encuentra en el PRI su cara criminal y en
el
PAN su mascarada democrática. Por el otro lado, el proyecto de la
transición
a la democracia, no una transición pactada con el poder que
simule
un cambio para que todo siga igual, sino la transición a la
democracia
como el proyecto de reconstrucción del país; la defensa de la
soberanía
nacional; la justicia y la esperanza como anhelos; la verdad y el
mandar
obedeciendo como guía de jefatura; la estabilidad y la seguridad
que
dan la democracia y la libertad; el diálogo, la tolerancia y la inclusión
como
nueva forma de hacer política.
Este
proyecto está por hacerse y corresponderá, no a una fuerza política
hegemónica
o a la genialidad de un individuo, sino a un amplio movimiento
opositor
que recoja los sentimientos de la nación. Estamos en medio de una
gran
guerra que ha sacudido al México de finales del siglo XX. La guerra
entre
quienes pretenden la perpetuación de un régimen social, cultural y
político
que equivale al delito de traición a la patria, y los que luchan por un
cambio
democrático, libre y justo. La guerra zapatista es sólo una parte de
esa
gran guerra que es la lucha entre la memoria que aspira a futuro y el
olvido
con vocación extranjera.
Una
nueva sociedad plural, tolerante, incluyente, democrática, justa y libre
sólo
es posible, hoy, en una patria nueva. No será el poder el constructor. El
poder
hoy es sólo el agente de ventas de los escombros de un país
destruido
por los verdaderos subversivos y desestabilizadores: los
gobernantes.
Los
proyectos de oposición independiente tenemos una carencia que, hoy,
se
hace más decisiva: nos oponemos a un proyecto de país que implica su
destrucción,
pero carecemos de una propuesta de nueva nación, una
propuesta
de reconstrucción. Parte, y no el todo ni su vanguardia, ha sido y
es
el EZLN en el esfuerzo por la transición a la democracia. A pesar de las
persecuciones
y amenazas, por encima de los engaños y las mentiras,
legítimo
y consecuente, el EZLN sigue adelante en su lucha por la
democracia,
la libertad y la justicia para todos los mexicanos.
Hoy,
la lucha por la democracia, la libertad y la justicia en México es un
lucha
por la liberación nacional.
II
Hoy,
con el corazón de Emiliano Zapata y habiendo escuchado la voz de
nuestros
hermanos todos, llamamos al pueblo de México a participar en una
nueva
etapa de la lucha por la liberación nacional y la construcción de una
patria
nueva, a través de esta…
CUARTA
DECLARACIÓN DE LA
SELVA LACANDONA
en
la que llamamos a todos los hombres y mujeres honestos a participar en
la
nueva fuerza política nacional que hoy nace:
el
FRENTE ZAPATISTA DE LIBERACIÓN
NACIONAL
organización
civil y pacífica, independiente y democrática, mexicana y
nacional,
que lucha por la democracia, la libertad y la justicia en México. El
Frente
Zapatista de Liberación Nacional nace hoy e invitamos para que
participen
en él a los obreros de la
República , a los trabajadores del campo
y
de la ciudad, a los indígenas, a los colonos, a los maestros y estudiantes,
a
las mujeres mexicanas, a los jóvenes de todo el país, a los artistas e
intelectuales
honestos, a los religiosos consecuentes, a todos los
ciudadanos
mexicanos que queremos no el poder sino la democracia, la
libertad
y la justicia para nosotros y nuestros hijos.
Invitamos
a la sociedad civil nacional, a los sin partido, al movimiento social
y
ciudadano, a todos los mexicanos a construir una nueva fuerza política.
Una
nueva fuerza política que sea nacional. Una nueva fuerza política con
base
en el EZLN.
Una
nueva fuerza política que forme parte de un amplio movimiento
opositor,
el Movimiento para la
Liberación Nacional , como lugar de acción
política
ciudadana donde confluyen otras fuerzas políticas de oposición
independiente,
espacio de encuentro de voluntades y coordinador de
acciones
unitarias.
Una
fuerza política cuyos integrantes no desempeñen ni aspiren a
desempeñar
cargos de elección popular o puestos gubernamentales en
cualquiera
de sus niveles. Una fuerza política que no aspire a la toma del
poder.
Una fuerza que no sea un partido político.
Una
fuerza política que pueda organizar las demandas y propuestas de los
ciudadanos
para que el que mande, mande obedeciendo. Una fuerza
política
que pueda organizar la solución de los problemas colectivos aún sin
la
intervención de los partidos políticos y del gobierno. No necesitamos pedir
permiso
para ser libres. La función de gobierno es prerrogativa de la
sociedad
y es su derecho ejercer esa función. Una fuerza política que luche
en
contra de la concentración de la riqueza en pocas manos y en contra de
la
centralización del poder. Una fuerza política cuyos integrantes no tengan
más
privilegio que la satisfacción del deber cumplido.
Una
fuerza política con organización local, estatal y regional que crezca
desde
la base, desde su sustento social. Una fuerza política nacida de los
comités
civiles de diálogo.
Una
fuerza política que se llama Frente porque trata de incorporar esfuerzos
organizativos
no partidistas, tiene muchos niveles de participación y muchas
formas
de lucha.
Una
fuerza política que se llama Zapatista porque nace con la esperanza y
el
corazón indígena que, junto al EZLN, volvieron a bajar de las montañas
mexicanas.
Una
fuerza política que se llama De Liberación Nacional porque su lucha es
por
la libertad de todos los mexicanos y en todo el país.
Una
fuerza política con un programa de lucha de 13 puntos, los de la
Primera
Declaracion de la
Selva Lacandona enriquecidos a
lo largo de dos
años
de insurgencia. Una fuerza política que luche contra el sistema de
partido
de Estado. Una fuerza política que luche por la democracia en todo y
no
sólo en lo electoral. Una fuerza política que luche por un nuevo
constituyente
y una nueva Constitución. Una fuerza política que luche
porque en todas partes haya justicia,
libertad y democracia. Una fuerza
política
que no luche por la toma del poder político sino por la democracia
de
que el que mande, mande obedeciendo.
Llamamos
a todos los hombres y mujeres de México, a los indígenas y a los
no
indígenas, a todas las razas que forman la nación; a quienes estén de
acuerdo
en luchar por techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación,
información,
cultura, independencia, democracia, justicia, libertad y paz; a
quienes
entienden que el sistema de partido de Estado es el principal
obstáculo
para el tránsito a la democracia en México; a quienes saben que
democracia
no quiere decir alternancia del poder sino gobierno del pueblo,
para
el pueblo y por el pueblo; a quienes estén de acuerdo con que se haga
una
nueva Carta Magna que incorpore las principales demandas del pueblo
mexicano
y las garantías de que se cumpla el artículo 39 mediante las
figuras
de plebiscito y referéndum; a quienes no aspiran o pretenden ejercer
cargos
públicos o puestos de elección popular; a quienes tienen el corazón,
la
voluntad y el pensamiento en el lado izquierdo del pecho; a quienes
quieren
dejar de ser espectadores y están dispuestos a no tener ni pago ni
privilegio
alguno como no sea el participar en la reconstrucción nacional; a
quienes
quieren construir algo nuevo y bueno, para que formen el Frente
Zapatista
de Liberación Nacional.
Aquellos
ciudadanos sin partido, aquellas organizaciones sociales y
políticas,
aquellos comités civiles de diálogo, movimientos y grupos, todos
los
que no aspiren a la toma del poder y que suscriban esta Cuarta
Declaracion
de la Selva Lacandona
se comprometen a participar en el
diálogo
para acordar la estructura orgánica, el plan de acción y la
declaración
de principios del Frente Zapatista de Liberación Nacional.
Con
la unidad organizada de los zapatistas civiles y los combatientes
zapatistas
en el Frente Zapatista de Liberación Nacional, la lucha iniciada el
1o.
de enero de 1994 entrará en una nueva etapa. El EZLN no desaparece,
pero
su esfuerzo más importante irá por la lucha política. En su tiempo y
condiciones,
el EZLN participará directamente en la formación del Frente
Zapatista
de Liberación Nacional.
Hoy,
1o. de enero de 1996, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional
firma
esta Cuarta
Declaracion de la
Selva Lacandona. Invitamos al pueblo
de
México a que lo suscriba.
III
HERMANOS:
Muchas
palabras se caminan en el mundo. Muchos mundos se hacen.
Muchos
mundos nos hacen. Hay palabras y mundos que son mentiras e
injusticias.
Hay palabras y mundos que son verdades y verdaderos.
Nosotros
hacemos mundos verdaderos. Nosotros somos hechos por
palabras
verdaderas.
En
el mundo del poderoso no caben más que los grandes y sus servidores.
En
el mundo que queremos nosotros caben todos.
El
mundo que queremos es uno donde quepan muchos mundos. La Patria
que
construimos es una donde quepan todos los pueblos y sus lenguas, que
todos
los pasos la caminen, que todos la rían, que la amanezcan todos.
Hablamos
la unidad incluso cuando callamos. Bajito y lloviendo nos
hablamos
las palabras que encuentran la unidad que nos abraza en la
historia
y para desechar el olvido que nos enfrenta y destruye.
Nuestra
palabra, nuestro canto y nuestro grito, es para que ya no mueran
más
los muertos. Para que vivan luchamos, para que vivan cantamos.
Vive
la palabra. Vive el Ya basta! Vive la noche que se hace mañana. Vive
nuestro
digno caminar junto a los todos que lloran. Para destruir el reloj de
muerte
del poderoso luchamos. Para un nuevo tiempo de vida luchamos.
La
flor de la palabra no muere, aunque en silencio caminen nuestros pasos.
En
silencio se siembra la palabra. Para que florezca a gritos se calla. La
palabra
se hace soldado para no morirse en el olvido. Para vivir se muere la
palabra,
sembrada para siempre en el vientre del mundo. Naciendo y
viviendo
nos morimos. Siempre viviremos. Al olvido sólo regresarán quienes
rinden
su historia.
Aquí
estamos. No nos rendimos. Zapata vive y, a pesar de todo, la lucha
sigue.
Desde
las montañas del Sureste Mexicano.
Comite
Clandestino Revolucionario Indigena-Comandancia General del
Ejercito
Zapatista de Liberacion Nacional.
México, enero de 1996
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