domingo, 12 de agosto de 2012

3A DECLARACION DE LA SELVA LACANDONA


TERCERA DECLARACÍON

A UN AÑO DEL ALZAMIENTO ZAPATISTA, HOY DECIMOS:
¡LA PATRIA VIVE! ¡Y ES NUESTRA!

Hemos sido desgraciados, es verdad; la suerte nos ha sido adversa muchas
veces, pero la causa de Mexico, que es a causa del derecho y de la justicia,no ha sucumbido, no ha muerto y no morira porque existen aun mexicanos esforzados, en cuyos corazones late el fuego santo del patriotismo y, em cualquier punto de la republica en que existan empunando las armas y el pabellon nacional, alli como aqui, existira viva y energica la protesta del derecho contra la fuerza.
Comprendalo bien el hombre incauto que ha aceptado la triste mision de ser
el instrumento para esclavizar a un pueblo libre: su trono vacilante no
descansa sobre la voluntad libre de la Nacion, sino sobre la sangre y los
cadaveres de millares de mexicanos que ha sacrificado sin razon y solo
porque defendian su libertad y sus derechos.
Mexicanos: los que teneis la desgracia de vivir bajo el dominio de la
usurpacion, no os resigneis a soportar el yugo de oprobio que pesa sobre
vosotros. No os alucineis con las perfidas insinuaciones de los partidarios
de los hechos consumados, porque ellos son y han sido siempre los
partidarios del despotismo. La existencia del poder arbitrario es una
violacion permanente del derecho y de la justicia, que ni el tiempo, ni las
armas pueden justificar jamas y que es preciso destruir para honor de
Mexico y de la humanidad.
«Manifiesto: en pie y resueltos como el primer día»,
Benito Juárez, enero de 1995, Chihuahua.

AL PUEBLO DE MÉXICO:
A LOS PUEBLOS Y GOBIERNOS DEL MUNDO:
HERMANOS:
El día 1o. de enero de 1994 dimos a conocer la Primera Declaracion de la
Selva Lacandona. El día 10 de junio de 1994 lanzamos la Segunda
Declaracion de la Selva Lacandona. A la una y a la otra las animó el afán de
lucha por la democracia, la libertad y la justicia para todos los mexicanos.
En la primera llamamos al pueblo mexicano a alzarse en armas en contra
del mal gobierno, principal obstáculo para el tránsito a la democracia en
nuestro país. En la segunda llamamos a los mexicanos a un esfuerzo civil y
pacífico, a través de la Convención Nacional Democrática, para lograr los
cambios profundos que la Nación demanda.
Mientras el supremo gobierno mostraba su falsedad y su soberbia, nosotros,
entre uno y otro manifiesto, nos esforzamos por mostrar al pueblo de
México nuestro sustento social, la justeza de nuestras demandas y la
dignidad que anima nuestra lucha. Nuestras armas callaron entonces y se
hicieron a un lado para que la lucha legal mostrara sus posibilidades... y sus
limitaciones. A partir de la Segunda Declaracion de la Selva Lacandona, el
EZLN intentó, por todos los medios, evitar el reinicio de las hostilidades y
buscó una salida política, digna y justa, para resolver las demandas
plasmadas en los 11 puntos de nuestro programa de lucha: vivienda, tierra,
trabajo, alimentación, salud, educación, justicia, independencia, libertad,
democracia y paz.
El proceso preelectoral de agosto de 1994 trajo la esperanza, en amplios
sectores del país, de que el tránsito a la democracia era posible por la vía
electoral. Sabiendo que las elecciones no son, en las condiciones actuales,
el camino del cambio democrático, el EZLN mandó obedeciendo al hacerse
a un lado para dar oportunidad de lucha a las fuerzas políticas legales de
oposición. El EZLN empeñó su palabra y su esfuerzo, entonces, en la
búsqueda del tránsito pacífico a la democracia. A través de la Convención
Nacional Democrática, el EZLN llamó a un esfuerzo civil a pacífico que, sin
oponerse a la lucha electoral, no se agotara en ella y buscara nuevas
formas de lucha que incluyeran a más sectores democráticos en México y
se enlazara con movimientos democratizadores en otras partes del mundo.
El 21 de agosto vino a terminar con las ilusiones de un cambio inmediato
por la vía pacífica. Un proceso electoral viciado, inmoral, inequitativo e
ilegítimo culminó en una nueva burla a la buena voluntad de los ciudadanos.
El sistema de partido de Estado reafirmó su vocación antidemocrática e
impuso, en todas partes y a todos los niveles, su voluntad soberbia. Frente
a una votación sin precedentes, el sistema político mexicano optó por la
imposición y cortó, así, las esperanzas en la vía electoral. Informes de la
Convención Nacional Democrática, Alianza Cívica y la Comisión de la
Verdad sacaron a la luz lo que ocultaban, con vergonzosa complicidad, los
grandes medios de comunicación: un fraude gigantesco. La multitud de
irregularidades, la inequidad, la corrupción, el chantaje, la intimidación, el
hurto y la falsificación, fueron el marco en el que se dieron las elecciones
más sucias de la historia de México. Los altos porcentajes de
abstencionismo en las elecciones locales en los estados de Veracruz,
Tlaxcala y Tabasco demuestran que el escepticismo civil volverá a reinar en
México. Pero, no conforme con esto, el sistema de partido de Estado volvió
a repetir el fraude de agosto imponiendo gobernadores, presidentes
municipales y congresos locales. Como a finales del siglo XIX, cuando los
traidores hicieron ≪elecciones≫ para avalar la intervención francesa, hoy se
dice que la Nación saluda con beneplácito la continuación de la imposición y
el autoritarismo. El proceso electoral de agosto de 1994 es un crimen de
Estado. Como criminales deben ser juzgados los responsables de esa burla.
Por otro lado el gradualismo y la claudicación aparecen en las filas de la
oposición que acepta el ver diluido un gran fraude en multitud de pequeñas
«irregularidades». Vuelve a aparecer la gran disyuntiva en la lucha
democratizadora en Mexico: la prolongación de una agonía por la apuesta a
un tránsito ≪sin dolor≫ o el tiro de gracia cuyo destello ilumine el camino de
la democracia.
El caso chiapaneco sólo es una de las consecuencias de este sistema
político. Haciendo caso omiso de los anhelos del pueblo de Chiapas, el
gobierno repitió la dosis de imposición y prepotencia.
Enfrentado a una amplia movilización de repudio, el sistema de partido de
Estado optó por repetir hasta la saciedad la mentira de su triunfo y exacerbó
lasa confrontaciones. La polarización presente en el escenario del sureste
mexicano es responsabilidad del gobierno y demuestra su incapacidad para
resolver, con profundidad, los problemas políticos y sociales de México.
Mediante la corrupción y la represión tratan de resolver un problema que
sólo tiene solución reconociendo el triunfo legítimo de la voluntad popular
chiapaneca. El EZLN se mantuvo, hasta entonces, al margen de las
movilizaciones populares, a pesar de que éstas enfrentaron una gran
campaña de desprestigio y de represión indiscriminada.
Esperando señales de voluntad gubernamental para una solución política,
justa y digna, al conflicto, el EZLN vio, impotente, como los mejores hijos de
la dignidad chiapaneca eran asesinados, encarcelados y amenazados, vio
como sus hermanos indígenas en Guerrero, Oaxaca, Tabasco, Chihuahua,
y Veracruz eran reprimidos y recibían burlas como respuestas a sus
demandas de solución a sus condiciones de vida.
En todo este período, el EZLN resistió no sólo el cerco militar y las
amenazas e intimidaciones de las fuerzas federales, también resistió una
campaña de calumnias y mentiras. Como en los primeros días del año de
1994, se nos acusó de recibir apoyo militar y financiamiento extranjero, se
nos trató de obligar a deponer nuestras banderas a cambio de dinero y
puestos gubernamentales, se trató de quitar legitimidad a nuestra lucha
diluyendo la problemática nacional en el marco local indígena.
Mientras tanto, el supremo gobierno preparaba la solución militar a la
rebeldía indígena chiapaneca y la Nación se sumía en la desesperanza y el
fastidio. Engañando con una supuesta voluntad de diálogo que sólo
escondía el deseo de liquidar al movimiento zapatista por asfixia, el mal
gobierno dejaba pasar el tiempo y la muerte en las comunidades indígenas
de todo el país.
Mientras tanto, el Partido Revolucionario Institucional, brazo político del
crimen organizado y el narcotráfico, continuaba su fase de descomposición
más aguda al recurrir al asesinato como método de solución de sus pugnas
internas. Incapaz de un diálogo civilizado a su interior, el PRI ensangrentaba
el suelo nacional. La vergüenza de ver usurpados los colores nacionales en
el escudo del PRI sigue para todos los mexicanos.
Viendo que el gobierno y el país volvían a cubrir con el olvido y el desinterés
a los habitantes originales de estas tierras, viendo que el cinismo y la
desidia volvían a apoderarse de los sentimientos de la Nación y que,
además de sus derechos a las condiciones mínimas de vida digna, se
negaba a los pueblos indios el derecho a gobernar y gobernarse según su
razón y voluntad, viendo que se volvía inútil la muerte de los muertos
nuestros, viendo que no nos dejaban otro camino, el EZLN se arriesgó a
romper el cerco militar que lo contenía y marchó en auxilio de otros
hermanos indígenas que, agotadas las vías pacíficas, se sumían en la
desesperación y la miseria. Buscando a toda costa el evitar ensangrentar el
suelo mexicano con sangre hermana, el EZLN se vio obligado a llamar la
atención nuevamente de la Nación sobre las graves condiciones de vida
indígena mexicana, especialmente de aquellos que se suponían que ya
habían recibido el apoyo gubernamental y, sin embargo, siguen arrastrando
la miseria que heredan, año con año, desde hace más de 5 siglos. Con la
ofensiva de diciembre de 1994, el EZLN buscó mostrar, a México y al
mundo, su orgullosa esencia indígena y lo irresoluble de la situación social
local si no se acompaña de cambios profundos en las elaciones políticas,
económicas y sociales en todo el país.
La cuestión indígena no tendrá solución si no hay una transformación
radical del pacto nacional. La única forma de incorporar, con justicia y
dignidad, a los indígenas a la Nación, es reconociendo las características
propias en su organización social, cultural y política. Las autonomías no son
separación, son integración de las minorías más humilladas y olvidadas en
el México contemporáneo. Así lo ha entendido el EZLN desde su formación
y así lo han mandado las bases indígenas que forman la dirección de
nuestra organización.
Hoy lo repetimos: NUESTRA LUCHA ES NACIONAL.
Se nos ha criticado que los zapatistas pedimos mucho, que debemos
conformarnos con las limosnas que nos ofreció el mal gobierno. Aquel que
está dispuesto a morir por una causa justa y legítima, tiene derecho a
pedirlo todo. Los zapatistas estamos dispuestos a ofrendar lo único que
tenemos, la vida, para exigir democracia, libertad y justicia para todos los
mexicanos.
Hoy reafirmamos: ¡PARA TODOS TODO, NADA PARA NOSOTROS!
Al finalizar el año de 1994 explotó la farsa económica con que el salinismo
había engañado a la Nación y a la comunidad internacional. La patria del
dinero llamó a su seno a los grandes señores del poder y la soberbia, y ellos
no dudaron en traicionar el suelo y el cielo en el que lucraban con la sangre
mexicana. La crisis económica despertó a los mexicanos del dulce y
embrutecedor sueño del ingreso al primer mundo. La pesadilla de
desempleo, carestía y miseria será ahora más aguda para la mayoría de los
mexicanos.
Este año que termina, 1994, acabó de mostrar el verdadero rostro del
sistema brutal que nos domina. El programa político, económico, social y
represivo del neoliberalismo ha demostrado su ineficacia, su falsedad y la
cruel injusticia que es su esencia. El neoliberalismo como doctrina y realidad
debe ser arrojado, ya, al basurero de la historia nacional.
HERMANOS:
Hoy, en medio de esta crisis, es necesaria la acción decidida de todos los
mexicanos honestos para lograr un cambio real y profundo en los destinos
de la Nación.
Hoy, después de haber llamado primero a las armas y posteriormente a la
lucha civil y pacífica, llamamos al pueblo de México a luchar por todos los
medios, en todos los niveles y en todas partes, por la democracia, la
libertad y la justicia, a través de esta...
TERCERA DECLARACIÓN DE LA SELVA LACANDONA
en la que llamamos a todas las fuerzas sociales y políticas del país, a todos
los mexicanos honestos, a todos aquellos que luchan por la
democratización de la vida nacional, a la formación de un Movimiento para
la Liberación Nacional incluyendo a la Convención Nacional
Democrática y a todas las fuerzas que, sin distinción de credo religioso,
raza o ideología política, están en contra del sistema de partido de Estado.
Este Movimiento para la Liberacion Nacional luchará de común acuerdo, por
todos los medios y en todos los niveles, por la instauración de un gobierno
de transición, un nuevo constituyente, una nueva carta magna y la
destrucción del sistema de partido de Estado. Llamamos a la Convención
Nacional Democrática y al ciudadano Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano a
encabezar este Movimiento para la Liberación Nacional, como frente amplio
de oposición.
Llamamos a los obreros de la república, a los trabajadores del campo y
de la ciudad, a los colonos, a los maestros y estudiantes de México, a
las mujeres mexicanas, a los jóvenes de todo el país, a los artistas e
intelectuales honestos, a los religiosos consecuentes, a los militantes
de base de las diferentes organizaciones políticas a que, en su medio y
por las formas de lucha que consideren posibles y necesarias, luchen por el
fin del sistema de partido de Estado incorporándose a la Convención
Nacional Democrática si no tienen partido, y al Movimiento para la
Liberacion Nacional si militan en alguna de las fuerzas políticas de
oposición.
Por lo tanto, en cumplimiento con el espíritu de esta TERCERA
DECLARACIÓN DE LA SELVA LACANDONA, declaramos que:
Primero. Se le retira al gobierno federal la custodia de la Patria.
La Bandera de México, la ley suprema de la Nación, el Himno Mexicano y el
Escudo Nacional estarán ahora bajo el cuidado de las fuerzas de la
resistencia hasta que la legalidad, la legitimidad y la soberanía sean
restauradas en todo el territorio nacional.
Segundo. Se declara válida la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos original, expedida el 5 de febrero de 1917, incorporando a ella
Las Leyes Revolucionarias de 1993 y los Estatutos de Autonomía incluyente
para las regiones indígenas, y se decreta el apego a ella hasta que se
instaure el nuevo constituyente y se expida una nueva carta magna.
Tercero. Se llama a la lucha por el reconocimiento como «gobierno de
transición a la democracia» al que se doten por sí mismas las distintas
comunidades, organizaciones sociales y políticas, manteniendo el pacto
federal acordado en la constitución de 1917, y se incluyan, sin importar
credo religioso, clase social, ideología política, raza o sexo, en el
Movimiento para la Liberacion Nacional.
El EZLN apoyará a la población civil en la tarea de restaurar la legalidad, el
orden, la legitimidad y la soberanía nacionales, y en la lucha por la
formación e instauración de un gobierno nacional de transición a la
democracia con las siguientes características:
Que liquide al sistema de partido de Estado y separe realmente al gobierno
del PRI.
Que reforme la ley electoral en términos que garanticen: limpieza,
credibilidad, equidad, participación ciudadana no partidaria y no
gubernamental, reconocimiento de todas las fuerzas políticas nacionales,
regionales o locales, y que convoque a nuevas elecciones generales en la
federación.
Que convoque a un constituyente para la creación de una nueva
constitución.
Que reconozca las particularidades de los grupos indígenas, reconozca su
derecho a la autonomía incluyente y su ciudadanía.
Que vuelva a orientar el programa económico nacional, haciendo a un lado
el disimulo y la mentira, y favoreciendo a los sectores más desposeídos del
país, los obreros y campesinos, que son los principales productores de la
riqueza que otros se apropian.
HERMANOS:
La paz vendrá de la mano de la democracia, la libertad y la justicia para
todos los mexicanos. No puede nuestro paso encontrar la paz justa que
nuestros muertos reclaman si es a costa de nuestra dignidad mexicana. La
tierra no tiene reposo y camina en nuestros corazones. La burla a nuestros
muertos pide luchar para lavar su pena. Resistiremos. El oprobio y la
soberbia serán derrotados.
Como con Benito Juárez frente a la intervención francesa, la Patria marcha
ahora de lado de las fuerzas patriotas, contra las fuerzas antidemocráticas y
autoritarias. Hoy decimos:
¡LA PATRIA VIVE! ¡Y ES NUESTRA!
¡DEMOCRACIA! ¡LIBERTAD! ¡JUSTICIA!
Desde las montañas del Sureste Mexicano: CCRI-CG del EZLN
México, Enero de 1995

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