TERCERA
DECLARACÍON
A
UN AÑO DEL ALZAMIENTO ZAPATISTA, HOY DECIMOS:
¡LA PATRIA VIVE ! ¡Y ES
NUESTRA!
Hemos
sido desgraciados, es verdad; la suerte nos ha sido adversa muchas
veces,
pero la causa de Mexico, que es a causa del derecho y de la justicia,no ha
sucumbido, no ha muerto y no morira porque existen aun mexicanos esforzados, en
cuyos corazones late el fuego santo del patriotismo y, em cualquier punto de la
republica en que existan empunando las armas y el pabellon nacional, alli como
aqui, existira viva y energica la protesta del derecho contra la fuerza.
Comprendalo
bien el hombre incauto que ha aceptado la triste mision de ser
el
instrumento para esclavizar a un pueblo libre: su trono vacilante no
descansa
sobre la voluntad libre de la
Nacion , sino sobre la sangre y los
cadaveres de
millares de mexicanos que ha sacrificado sin razon y solo
porque
defendian su libertad y sus derechos.
Mexicanos:
los que teneis la desgracia de vivir bajo el dominio de la
usurpacion,
no os resigneis a soportar el yugo de oprobio que pesa sobre
vosotros. No
os alucineis con las perfidas insinuaciones de los partidarios
de los hechos
consumados, porque ellos son y han sido siempre los
partidarios
del despotismo. La existencia del poder arbitrario es una
violacion
permanente del derecho y de la justicia, que ni el tiempo, ni las
armas pueden
justificar jamas y que es preciso destruir para honor de
Mexico y de
la humanidad.
«Manifiesto:
en pie y resueltos como el primer día»,
Benito Juárez, enero de 1995, Chihuahua.
AL
PUEBLO DE MÉXICO:
A
LOS PUEBLOS Y GOBIERNOS DEL MUNDO:
HERMANOS:
El
día 1o. de enero de 1994 dimos a conocer la Primera
Declaracion de la
Selva
Lacandona. El día 10 de junio de 1994 lanzamos la Segunda
Declaracion
de la Selva Lacandona. A la una
y a la otra las animó el afán de
lucha
por la democracia, la libertad y la justicia para todos los mexicanos.
En
la primera llamamos al pueblo mexicano a alzarse en armas en contra
del
mal gobierno, principal obstáculo para el tránsito a la democracia en
nuestro
país. En la segunda llamamos a los mexicanos a un esfuerzo civil y
pacífico,
a través de la
Convención Nacional Democrática, para lograr los
cambios
profundos que la Nación
demanda.
Mientras
el supremo gobierno mostraba su falsedad y su soberbia, nosotros,
entre
uno y otro manifiesto, nos esforzamos por mostrar al pueblo de
México
nuestro sustento social, la justeza de nuestras demandas y la
dignidad
que anima nuestra lucha. Nuestras armas callaron entonces y se
hicieron
a un lado para que la lucha legal mostrara sus posibilidades... y sus
limitaciones. A partir de la Segunda
Declaracion de la Selva Lacandona ,
el
EZLN
intentó, por todos los medios, evitar el reinicio de las hostilidades y
buscó
una salida política, digna y justa, para resolver las demandas
plasmadas
en los 11 puntos de nuestro programa de lucha: vivienda, tierra,
trabajo,
alimentación, salud, educación, justicia, independencia, libertad,
democracia
y paz.
El
proceso preelectoral de agosto de 1994 trajo la esperanza, en amplios
sectores
del país, de que el tránsito a la democracia era posible por la vía
electoral.
Sabiendo que las elecciones no son, en las condiciones actuales,
el
camino del cambio democrático, el EZLN mandó obedeciendo al hacerse
a
un lado para dar oportunidad de lucha a las fuerzas políticas legales de
oposición.
El EZLN empeñó su palabra y su esfuerzo, entonces, en la
búsqueda
del tránsito pacífico a la democracia. A través de la Convención
Nacional
Democrática, el EZLN llamó a un esfuerzo civil a pacífico que, sin
oponerse
a la lucha electoral, no se agotara en ella y buscara nuevas
formas
de lucha que incluyeran a más sectores democráticos en México y
se
enlazara con movimientos democratizadores en otras partes del mundo.
El
21 de agosto vino a terminar con las ilusiones de un cambio inmediato
por
la vía pacífica. Un proceso electoral viciado, inmoral, inequitativo e
ilegítimo
culminó en una nueva burla a la buena voluntad de los ciudadanos.
El
sistema de partido de Estado reafirmó su vocación antidemocrática e
impuso,
en todas partes y a todos los niveles, su voluntad soberbia. Frente
a
una votación sin precedentes, el sistema político mexicano optó por la
imposición
y cortó, así, las esperanzas en la vía electoral. Informes de la
Convención
Nacional Democrática, Alianza Cívica y la Comisión de la
Verdad
sacaron a la luz lo que ocultaban, con vergonzosa complicidad, los
grandes
medios de comunicación: un fraude gigantesco. La multitud de
irregularidades,
la inequidad, la corrupción, el chantaje, la intimidación, el
hurto
y la falsificación, fueron el marco en el que se dieron las elecciones
más
sucias de la historia de México. Los altos porcentajes de
abstencionismo
en las elecciones locales en los estados de Veracruz,
Tlaxcala
y Tabasco demuestran que el escepticismo civil volverá a reinar en
México.
Pero, no conforme con esto, el sistema de partido de Estado volvió
a
repetir el fraude de agosto imponiendo gobernadores, presidentes
municipales
y congresos locales. Como a finales del siglo XIX, cuando los
traidores
hicieron ≪elecciones≫
para avalar la intervención francesa, hoy se
dice
que la Nación
saluda con beneplácito la continuación de la imposición y
el
autoritarismo. El proceso electoral de agosto de 1994 es un crimen de
Estado.
Como criminales deben ser juzgados los responsables de esa burla.
Por
otro lado el gradualismo y la claudicación aparecen en las filas de la
oposición
que acepta el ver diluido un gran fraude en multitud de pequeñas
«irregularidades».
Vuelve a aparecer la gran disyuntiva en la lucha
democratizadora
en Mexico: la prolongación de una agonía por la apuesta a
un
tránsito ≪sin
dolor≫ o el tiro de gracia cuyo destello ilumine el
camino de
la
democracia.
El
caso chiapaneco sólo es una de las consecuencias de este sistema
político.
Haciendo caso omiso de los anhelos del pueblo de Chiapas, el
gobierno
repitió la dosis de imposición y prepotencia.
Enfrentado
a una amplia movilización de repudio, el sistema de partido de
Estado
optó por repetir hasta la saciedad la mentira de su triunfo y exacerbó
lasa
confrontaciones. La polarización presente en el escenario del sureste
mexicano
es responsabilidad del gobierno y demuestra su incapacidad para
resolver,
con profundidad, los problemas políticos y sociales de México.
Mediante
la corrupción y la represión tratan de resolver un problema que
sólo
tiene solución reconociendo el triunfo legítimo de la voluntad popular
chiapaneca.
El EZLN se mantuvo, hasta entonces, al margen de las
movilizaciones
populares, a pesar de que éstas enfrentaron una gran
campaña
de desprestigio y de represión indiscriminada.
Esperando
señales de voluntad gubernamental para una solución política,
justa
y digna, al conflicto, el EZLN vio, impotente, como los mejores hijos de
la
dignidad chiapaneca eran asesinados, encarcelados y amenazados, vio
como
sus hermanos indígenas en Guerrero, Oaxaca, Tabasco, Chihuahua,
y
Veracruz eran reprimidos y recibían burlas como respuestas a sus
demandas
de solución a sus condiciones de vida.
En
todo este período, el EZLN resistió no sólo el cerco militar y las
amenazas
e intimidaciones de las fuerzas federales, también resistió una
campaña
de calumnias y mentiras. Como en los primeros días del año de
1994,
se nos acusó de recibir apoyo militar y financiamiento extranjero, se
nos
trató de obligar a deponer nuestras banderas a cambio de dinero y
puestos
gubernamentales, se trató de quitar legitimidad a nuestra lucha
diluyendo
la problemática nacional en el marco local indígena.
Mientras
tanto, el supremo gobierno preparaba la solución militar a la
rebeldía
indígena chiapaneca y la Nación
se sumía en la desesperanza y el
fastidio.
Engañando con una supuesta voluntad de diálogo que sólo
escondía
el deseo de liquidar al movimiento zapatista por asfixia, el mal
gobierno
dejaba pasar el tiempo y la muerte en las comunidades indígenas
de todo el país.
Mientras
tanto, el Partido Revolucionario Institucional, brazo político del
crimen
organizado y el narcotráfico, continuaba su fase de descomposición
más
aguda al recurrir al asesinato como método de solución de sus pugnas
internas.
Incapaz de un diálogo civilizado a su interior, el PRI ensangrentaba
el
suelo nacional. La vergüenza de ver usurpados los colores nacionales en
el
escudo del PRI sigue para todos los mexicanos.
Viendo
que el gobierno y el país volvían a cubrir con el olvido y el desinterés
a
los habitantes originales de estas tierras, viendo que el cinismo y la
desidia
volvían a apoderarse de los sentimientos de la Nación y que,
además
de sus derechos a las condiciones mínimas de vida digna, se
negaba
a los pueblos indios el derecho a gobernar y gobernarse según su
razón
y voluntad, viendo que se volvía inútil la muerte de los muertos
nuestros,
viendo que no nos dejaban otro camino, el EZLN se arriesgó a
romper
el cerco militar que lo contenía y marchó en auxilio de otros
hermanos
indígenas que, agotadas las vías pacíficas, se sumían en la
desesperación
y la miseria. Buscando a toda costa el evitar ensangrentar el
suelo
mexicano con sangre hermana, el EZLN se vio obligado a llamar la
atención
nuevamente de la Nación
sobre las graves condiciones de vida
indígena
mexicana, especialmente de aquellos que se suponían que ya
habían
recibido el apoyo gubernamental y, sin embargo, siguen arrastrando
la
miseria que heredan, año con año, desde hace más de 5 siglos. Con la
ofensiva
de diciembre de 1994, el EZLN buscó mostrar, a México y al
mundo,
su orgullosa esencia indígena y lo irresoluble de la situación social
local
si no se acompaña de cambios profundos en las elaciones políticas,
económicas
y sociales en todo el país.
La
cuestión indígena no tendrá solución si no hay una transformación
radical
del pacto nacional. La única forma de
incorporar, con justicia y
dignidad,
a los indígenas a la Nación ,
es reconociendo las características
propias
en su organización social, cultural y política. Las autonomías no son
separación,
son integración de las minorías más humilladas y olvidadas en
el
México contemporáneo. Así lo ha entendido el EZLN desde su formación
y
así lo han mandado las bases indígenas que forman la dirección de
nuestra
organización.
Hoy
lo repetimos: NUESTRA LUCHA ES NACIONAL.
Se
nos ha criticado que los zapatistas pedimos mucho, que debemos
conformarnos
con las limosnas que nos ofreció el mal gobierno. Aquel que
está
dispuesto a morir por una causa justa y legítima, tiene derecho a
pedirlo
todo. Los zapatistas estamos dispuestos a ofrendar lo único que
tenemos,
la vida, para exigir democracia, libertad y justicia para todos los
mexicanos.
Hoy
reafirmamos: ¡PARA TODOS TODO, NADA PARA NOSOTROS!
Al
finalizar el año de 1994 explotó la farsa económica con que el salinismo
había
engañado a la Nación
y a la comunidad internacional. La patria del
dinero
llamó a su seno a los grandes señores del poder y la soberbia, y ellos
no
dudaron en traicionar el suelo y el cielo en el que lucraban con la sangre
mexicana.
La crisis económica despertó a los mexicanos del dulce y
embrutecedor
sueño del ingreso al primer mundo. La pesadilla de
desempleo,
carestía y miseria será ahora más aguda para la mayoría de los
mexicanos.
Este
año que termina, 1994, acabó de mostrar el verdadero rostro del
sistema
brutal que nos domina. El programa político, económico, social y
represivo
del neoliberalismo ha demostrado su ineficacia, su falsedad y la
cruel
injusticia que es su esencia. El neoliberalismo como doctrina y realidad
debe
ser arrojado, ya, al basurero de la historia nacional.
HERMANOS:
Hoy,
en medio de esta crisis, es necesaria la acción decidida de todos los
mexicanos
honestos para lograr un cambio real y profundo en los destinos
de
la Nación.
Hoy,
después de haber llamado primero a las armas y posteriormente a la
lucha
civil y pacífica, llamamos al pueblo de México a luchar por
todos los
medios,
en todos los niveles y en todas partes, por la
democracia, la
libertad
y la justicia, a través de esta...
TERCERA
DECLARACIÓN DE LA
SELVA LACANDONA
en
la que llamamos a todas las fuerzas sociales y políticas del país, a todos
los
mexicanos honestos, a todos aquellos que luchan por la
democratización
de la vida nacional, a la formación de un Movimiento
para
Democrática
y a todas las
fuerzas que, sin distinción de credo religioso,
raza
o ideología política, están en contra del sistema de partido de Estado.
Este
Movimiento
para la Liberacion
Nacional luchará de común acuerdo,
por
todos
los medios y en todos los niveles, por la instauración de un gobierno
de
transición, un nuevo constituyente, una nueva carta magna y la
destrucción
del sistema de partido de Estado. Llamamos a la Convención
Nacional
Democrática y al ciudadano Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano a
encabezar
este Movimiento para la
Liberación Nacional , como frente amplio
de oposición.
Llamamos
a los obreros de la república, a los trabajadores del campo y
de
la ciudad, a los colonos, a los maestros y estudiantes de México, a
las
mujeres mexicanas, a los jóvenes de todo el país, a los artistas e
intelectuales
honestos, a los religiosos consecuentes, a los militantes
de
base de las diferentes organizaciones políticas a
que, en su medio y
por
las formas de lucha que consideren posibles y necesarias, luchen por el
fin
del sistema de partido de Estado incorporándose a la Convención
Nacional
Democrática si no tienen partido, y al Movimiento
para la
Liberacion
Nacional si militan en alguna de las fuerzas políticas
de
oposición.
Por
lo tanto, en cumplimiento con el espíritu de esta TERCERA
DECLARACIÓN
DE LA SELVA LACANDONA ,
declaramos que:
Primero.
Se le retira al gobierno federal la custodia de la Patria.
Escudo
Nacional estarán ahora bajo el cuidado de las fuerzas de la
resistencia
hasta que la legalidad, la legitimidad y la soberanía sean
restauradas
en todo el territorio nacional.
Segundo.
Se declara válida la
Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos
original, expedida el 5 de febrero de 1917, incorporando a ella
Las
Leyes Revolucionarias de 1993 y los Estatutos de Autonomía incluyente
para
las regiones indígenas, y se decreta el apego a ella hasta que se
instaure
el nuevo constituyente y se expida una nueva carta magna.
Tercero.
Se llama a la lucha por el reconocimiento
como «gobierno de
transición
a la democracia» al que se doten por sí mismas las distintas
comunidades,
organizaciones sociales y políticas, manteniendo el pacto
federal
acordado en la constitución de 1917, y se incluyan, sin importar
credo
religioso, clase social, ideología política, raza o sexo, en el
Movimiento
para la
Liberacion Nacional.
El
EZLN apoyará a la población civil en la tarea de restaurar la legalidad, el
orden,
la legitimidad y la soberanía nacionales, y en la lucha por la
formación
e instauración de un gobierno nacional de transición a la
democracia
con las siguientes características:
Que
liquide al sistema de partido de Estado y separe realmente al gobierno
del
PRI.
Que
reforme la ley electoral en términos que garanticen: limpieza,
credibilidad,
equidad, participación ciudadana no partidaria y no
gubernamental,
reconocimiento de todas las fuerzas políticas nacionales,
regionales
o locales, y que convoque a nuevas elecciones generales en la
federación.
Que
convoque a un constituyente para la creación de una nueva
constitución.
Que
reconozca las particularidades de los grupos indígenas, reconozca su
derecho
a la autonomía incluyente y su ciudadanía.
Que
vuelva a orientar el programa económico nacional, haciendo a un lado
el
disimulo y la mentira, y favoreciendo a los sectores más desposeídos del
país,
los obreros y campesinos, que son los principales productores de la
riqueza
que otros se apropian.
HERMANOS:
La
paz vendrá de la mano de la democracia, la libertad y la justicia para
todos
los mexicanos. No puede nuestro paso encontrar la paz justa que
nuestros
muertos reclaman si es a costa de nuestra dignidad mexicana. La
tierra
no tiene reposo y camina en nuestros corazones. La burla a nuestros
muertos
pide luchar para lavar su pena. Resistiremos. El oprobio y la
soberbia
serán derrotados.
Como
con Benito Juárez frente a la intervención francesa, la Patria marcha
ahora
de lado de las fuerzas patriotas, contra las fuerzas antidemocráticas y
autoritarias.
Hoy decimos:
¡LA PATRIA VIVE ! ¡Y ES
NUESTRA!
¡DEMOCRACIA!
¡LIBERTAD! ¡JUSTICIA!
Desde
las montañas del Sureste Mexicano: CCRI-CG del EZLN
México, Enero de 1995
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